viernes, 9 de enero de 2015

Al cerebro le cuesta menos leer en papel

Hace 25 siglos,  la lectura estaba reservada a unos pocos. A medida que se extendía, muchos ojos perdían facultades a la luz de una vela por el nuevo entretenimiento. Y tal vez la vista cansada de la madurez lo estaría menos sin la lectura. Pese a esas desventajas, la lectura fue un enorme avance y un gran reto para el cerebro. Ahora el soporte digital amenaza con desplazar al papel. El cambio suscita quejas , como mayor dificultad para memorizar y comprender cuando se lee en una pantalla, y mayor fatiga visual.
Al cerebro le cuesta menos leer en papelCambiar el formato de lectura no parece tan grave para el cerebro, razona Luis Miguel Martínez Otero. Es más, el cerebro no «viene programado de serie» para leer. Cada vez que alguien aprende a hacerlo, ya sea un niño o un adulto, ciertas regiones destinadas a otras funciones, como el reconocimiento de caras y objetos, se «reconvierten» para interpretar palabras, sostiene el neurocientífico francés Stanislas Dehaene. La plasticidad de nuestro cerebro hace posible ese cambio, que mejora en gran medida su rendimiento. Por eso, «lo importante es leer», como destaca Martínez Otero.

Cerebro flexible

El cerebro tiene más limitaciones de las que pensamos, pero encuentra la manera de salvarlas. Una podría ser la dificultad de leer en una pantalla cuando está «acostumbrado» al papel. ¿Pero es real? «Mi opinión está dividida, porque la respuesta no está clara», reconoce Martínez Otero. «Depende del soporte digital. Si es internet, con anuncios, prefiero el papel. Si es un libro electrónico me da igual. Yo tengo 44 años, pero mi hijo de 9 prefiere el soporte digitalDepende de cómo te educas», explica.
Los más pequeños se están convirtiendo en «nativos digitales», capaces de manejar una pantalla táctil antes de caminar. Son los cerebros acostumbrados al papel los que notan el salto «tecnológico». «Nuestro cerebro se adapta a cualquier situación. Es posible que en esta era digital, con un exceso de información (anuncios, ventanas emergentes...) sea horrible para mi generación que crecimos con el papel, pero los jóvenes se están educando en este formato. Cómo se adaptará su cerebro no lo sabemos. No hay que ser catastrofistas. Tal vez logre un funcionamiento multitarea más efectivo», indica Martínez Otero.
Muchas investigaciones tratan de resolver el debate pantalla o papel. La balanza que antes se inclinaba hacia el papel, ahora cambia su tendencia. La incomodidad inicial del formato digital está mejorando y uno de cada cinco libros que se vende es digital. Pese a todo, para algunos investigadores, , el papel tiene ventajas, como exponían en «Investigación y Ciencia». A su juicio, un texto es un paisaje escrito que se asemeja a un mapa topográfico que guía la lectura. El soporte digital restaría referencias: no vemos la extensión, esquinas o márgenes, ni tiene casi ilustraciones, que ayudan a recordar. La memoria visual también es importante.
Otros estudios no ven tan claras esas ventajas. Sobre todo cuando la edad de los lectores disminuye. Un trabajo de 2012 del «Brithis Journal of Educational Tecnology» no halló diferencias entre universitarios que leían un texto de 600 palabras en formato digital o impreso. La comprensión y detección de errores fue igual en ambos casos, aunque la tarea se acortó en la pantalla.

Menos referencias

Son precisamente esos aspectos, más subjetivos, los que suponen ciertas limitaciones para los que no somos «nativos digitales». Todos tenemos la experiencia de imprimir las páginas que vemos en la pantalla para leerlas más a gusto y captar mejor los detalles, especialmente si hemos de interiorizar su contenido. . «En mi propia experiencia, al menos para los no nativos digitales, la limitación está a la hora de leer libros electrónicos de texto o de referencia. En este caso, yo prefiero el papel y un marco de referencia, como el índice o poder pasar páginas», apunta Perea.
Por otro lado, el formato elctrónico, con hipertexto (enlaces, como los que puede encontrar en este artículo) permite ahorrarse la visita al diccionario o a otro de consulta y acceder a contenidos extra de inmediato. 
Pese a todo, muchos niños disfrutan leyendo con sus padres un cuento en papel a la hora de dormir. Aunque el formato digital permite incluir vídeos y sonidos. El mundo está cambiando en esta era digital y nuestro cerebro, como siempre, logrará adaptarse a ese nuevo reto.

Las ventajas de un texto digital

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